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[Fanfic] Recuerdos para mi soledad
minaok
Título: Recuerdos para mi soledad.

Pareja: Dongwoo/Hoya

Género: Angst, U.A.

Advertencia: Muerte de un personaje.

Resumen: Todos los días, a cada momento cuando Dongwoo surge en su mente, Hoya no evita recordar.

Notas: Es la primera vez que escribo un fanfic, así que me disculpo por los errores que asumo cualquier novata tiene, cierto? XD
-Hice un fanmix para este fanfic, aquí está: Inglés o Español :)
-Este mismo fic tambíen lo publiqué en Asianfanfics.


Era tarde ya para ir al trabajo y todavía no lograba reparar siete pequeñas sillas de madera, a cada una le faltaba una pieza, ya fuera una pata o hasta el respaldo, se veían desgastadas pero con un poco de barniz quedarían relucientes. El detalle es, Hoya solo era bueno en la táctica.

Lo había estado intentado desde que Dongwoo lo mencionó y no es que supiera cómo hacerlo pero era la primera vez que Dongwoo aceptaba su ayuda y sintió tanta felicidad que se olvidó de que nunca en su vida había reparado sillas de madera o reparado algo para ser más exactos. Esto nunca se lo mencionó a Dongwoo, por supuesto.

La semana anterior mientras caminaban por el jardin surgio el tema y Hoya que era tan obsesionado con sus metas le dijo a dongwoo como si no fuera nada -Faltaré al trabajo de unos dias, esas sillas van a quedar como nuevas -Dongwoo, que sonreía siempre y por todo se había preocupado tanto que sus ojos se pusieron húmedos de tan solo pensarlo. Se disculpó una y otra vez y le pidió que no hiciera eso.
-Es mi responsabilidad Hoya, no quiero que pierdas tu trabajo. Puedo enviarlas con aquel carpintero. Ya veré como pago -le dijo bajando la mirada. Hoya le aseguró que era su decisión, que pasarían más tiempo juntos y que además la empresa le había permitido tomarse la semana libre, no iba a comportarse como un irresponsable. -No te preocupes, cariño, lo hago por que estoy cansado de mi trabajo. Además me encantaría quitarte esta pequeña carga. Haces demasiado por tus alumnos, quiero ayudar también. -Dongwoo entonces lo miró atentamente y su sonrisa volvió.





La escuela donde Dongwoo trabajó por primera y última vez había sido diminuta, muy vieja y dañada en un principio, su capacidad sólo podía alojar a un salón. Dongwoo le dijo que esa era la razón por la cual había elegido trabajar ahí en lugar de en la gran ciudad. Se propuso mejorarla desde el día que la vio para que así más niños acudieran. Aunque la paga no era buena Dongwoo logró hacerlo. Cada tarde al terminar de dar clases a sus niños se iba a la ciudad a impartir clases individuales a niños de gente rica. Con lo poco que ganaba, Dongwoo compraba los materiales y los llevaba a pequeños paseos por la ciudad.

En un año ya eran catorce niños atendiendo a clases. El tercer año —el último— Eran veintiséis. Dongwoo no podía sentirse más feliz cada vez que un niño era inscrito y Hoya no podía estar más feliz porque Dongwoo lo era.

-Sabes, podría darte el dinero pero me da miedo que lo rompas en mi cara de nuevo -Dongwoo se mordió el labio inferior tímidamente.
-perdón pero fue tu culpa, solo llevábamos un mes saliendo.
-…Ya pasaron dos años.
-Y de cualquier manera me rehúso pero te agradezco la mano que literalmente nos prestarás -Dongwoo entonces se rió y apoyó su mejilla y sus manos en el pecho de Hoya.
Hoya amaba verlo lleno de determinación, Dongwoo siempre había salido adelante por sí solo, definitivamente era un muy buen ejemplo a seguir para esos niños. Lo acercó más a su cuerpo tomándolo de la cintura y le dijo susurrando -además quiero que, por al menos dos semanas, el cansancio no me mande a dormir mientras me cuentas sobre tus alumnos cuando llego del trabajo.
-Bueno… -susurró Dongwoo también y le pasó las manos por el cuello.
-Tengo mucho que contarte sobre mis niños -agregó soltando una pequeña risa y Hoya sintió el deseo de abrazarlo más fuerte. De cuidarlo de todo pero no sabía por qué, así que culpó al amor y lo besó sin decir más.


Ahora, aún después de observar las pequeñas sillas por toda la sala como esperando la solución entendió que ya no era necesario. La semana que se tomó para hacerlo ya se había terminado y todo con ella.

-Quedará para el recuerdo -dijo abriendo la única ventana de la cocina que daba hacia la calle y espero una risa seguida de un "idiota" en tono cariñoso, sin embargo, hubo un silencio como los que ya no había desde que Dongwoo le gritó después de tirarlo al suelo —que fue así como se "disculpó". A gritos. aunque el tema no hace mucho todavía había sido debatido— -¡agh,¿ahora qué?! -dijo Dongwoo cuando sintió un dolor en el hombro derecho mientras corría hacia la central de autobuses, volvió su mirada hacia el suelo… y ahí estaba un muchacho de traje sentado en el suelo que recogía unos papeles en esa posición.

-Disculpa, iba distraído…sabes, ya es tarde y tengo que llevar a mis niños al paseo anual… Debo irme ahora… ¡¿estas bien, verdad?! -le preguntó mientras señalaba a un lugar al azar.
Hoya estaba encantado con el muchacho que estaba dándole explicaciones sin siquiera ayudarlo a ponerse de pie así que optó por guardar silencio y dejarlo hablar.
-pero...¿no crees que es tu culpa también, digo, mis alumnos tal vez no vayan al paseo ahora, si no voy yo sus madres no los dejarán, la nueva maestra es demasiado joven para hacerlo… ¿Se habrá ido el camión ya? -Hoya siguió callado como era su costumbre, él no era bueno hablando y por hablar entiéndase quejarse y expresar sus sentimientos a extraños que tan bien se le daba a Dongwoo, quien ya había empezado a sermonearlo.
-Perdón -dijo Dongwoo bajando la mirada pero hoya no respondió así que -fue mi culpa totalmente. -agregó -no me gusta el silencio, por favor di algo... -Dongwoo Se inclinó y abriendo los ojos asustado gritó -¡¿será que te pegue muy fuerte?! -se acercó aún mas a hoya tocándole la cabeza y la cara -no. -respondió hoya simplemente contemplando los ojos del muchacho… eran bonitos y si dijera que el tiempo se paró en ese momento sería demasiado cursi y Dongwoo le pegaría en el brazo.


-Se hace tarde y sigo aquí -dijo Hoya siguiendo con la mirada a las personas pasar de un lado a otro -tal vez me quede hasta que vuelvas -se paso las manos por el pelo , exasperado de pensar cada vez lo mismo y en cada oportunidad. Maldita sea ya estaba hablando solo ¿es así como las personas actúan en su vejez cuando pierden a su pareja? Tal vez no, tal vez lo aceptan sin esperar patéticamente a que les digan que todo era una broma, que ya pasó, que debe reírse y empezar a vivir de nuevo.

-¿A dónde vas? -recordó que le dijo Dongwoo en alguna de tantas ocasiones donde habían peleado y hoya lo evitaba saliendo sin rumbo fijo de su casa para luego regresar hasta tarde. Hoya sólo contestó -ya vuelvo -y salió sin más.
Nada de esto ayudaba a la reconciliación claramente pero Dongwoo tan comprensible que era no se lo reprochaba sólo lo esperaba despierto, cuando hoya se metía a la cama no decía nada. Pretendía dormir. Y hoya lo encontraba adorable con esa preocupación que surgía cuando se trataba de él. Le pasaba la mano por la cintura y dormía así. Pero en aquella ocasión Dongwoo se puso tenso y soltó un suspiro que trató de parar. Hoya le tocó la mejilla pero el otro le apartó la mano.

Dongwoo no era un chico difícil de tratar ni su carácter era un misterio para los demás como en el caso de Hoya, él era adorable, sensible y con una alegría que contagiaba a todos pero esa noche Dongwoo estaba llorando y hoya lo abrazó fuerte y le pidió perdón, Dongwoo volteó su cuerpo rápidamente, su cara quedando entre el cuello y hombro de Hoya.
-No me dejes. Me da tanto miedo cuando sales así, sin siquiera decir a donde vas. Que algo te pase y ya no regreses… -sollozó.
-¿Dongwoo, pero qué dices, Cariño? no creo que sea un secreto que siempre huyo de los problemas... -de verdad que no quería tocar el tema. -Es algo así como el manual que sigo.
-El manual de idiotas -contestó Dongwoo susurrando y abrazando a hoya igual de fuerte.
-Bueno sí… -dijo hoya con una sonrisa. -Lo vez hasta el nombre sabes -entonces Dongwoo sonrió y eso le provocó un dolorcito en el pecho a Hoya, -cállate tonto -dijo Dongwoo acariciándole la espalda. -um...ahora soy un tonto además de idiota...yo también te quiero -Dongwoo se rió ahora un poco más fuerte y hoya lo besó en la boca de manera suave mientras le acariciaba la cintura. Después de tanto tiempo juntos y todavía se sentía orgulloso cuando lograba sacarle una carcajada a Dongwoo, era como si le regresaran su pedacito de cielo. Su estabilidad era recuperada y todo estaba bien porque Dongwoo sonreía.


Después de varios días sin dormir, ahora Hoya sólo estaba recostado en el lado donde Dongwoo dormía. Mirando el techo lo recordaba una vez más.

Algunas de las cosas que más amaba de Dongwoo de pronto se convirtieron en las más odiadas. Su valentía, el amor a sus alumnos... Hoya sabía que Dongwoo haría lo que fuera por ellos...sus niños, como les llamaba, pero no podía agradecerle arriesgarse así cuando aquel hombre borracho les apuntó con el arma. Era un pensamiento egoísta y lo sabía pero el dolor que sentía agudizarse aún más con el tiempo le nublaba la mente de tiempo en tiempo.

Según le dijeron las personas que vivían cerca, Dongwoo no le permitió al hombre llevarse a su hijo pues estaba borracho y demasiado alterado. Había peleado con la mujer y no quería que descargara su coraje con el niño. El hombre entonces sacó un arma y le apuntó a sus niños. Gran error, Dongwoo reaccionó entonces y se fueron a los golpes hasta que el hombre disparó.

De tenerlo todo su mundo se redujo a nada. A una vida sin él, quien le había devuelto las ganas de reír por que sí y bailar porque lo disfrutaba.

Dentro del cuarto de ambos con las luces apagadas Hoya trata de dormir para poder soñar con él pero el sueño no llega... En otro tiempo Dongwoo le cantaría para poder dormir pero es Dongwoo quien le falta.

Solo le quedan los recuerdos y las personas le aconsejan dejarlos ir, para empezar de nuevo es lo que dicen pero cómo podría hacerlo si son los recuerdos lo único que lo mantienen vivo.




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